Tema 4 Afrontar los retos durante las discusiones de grupo
Consejos para iniciar una conversación sobre salud mental con niños de 6 a 11 años:
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Cuando se protege y apoya a los niños, siempre hay límites a la confidencialidad. Asegúrate de que el niño sabe que puedes hablar con sus padres o con expertos si es necesario.
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Iniciadores de la conversación: Hoy no pareces el mismo de siempre. ¿Quieres hablar de algo? Hoy pareces triste/preocupado. ¿Quieres que hablemos de ello? ¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?
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Si un niño lo revela en clase, invítelo a hablar en un entorno más seguro y privado
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Dibujar o jugar con juguetes durante la discusión puede ser útil.
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Siéntese en una silla baja si puede, así habrá menos diferencia de altura y será más accesible.
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Comprueba si hay adultos de confianza (padres, familia ampliada, profesores) o amigos con los que puedan hablar.
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Escuche con atención, sea paciente y amable y preste toda su atención
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Comprueba tu lenguaje corporal para que el niño sepa que te estás centrando en él.
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Los niños con NEE (necesidades educativas especiales y discapacidad) pueden tener dificultades para articular sus sentimientos y pensamientos y pueden necesitar apoyo adicional.
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Empatía y comprensión en lugar de soluciones. Cuando un niño recibe empatía comienza a desarrollar la confianza.
Consejos para iniciar una conversación sobre salud mental con escolares de 11 a 16 años:
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Los alumnos de secundaria deben iniciar cualquier conversación sobre su salud mental. Puedes organizar actividades como: cajas de preocupaciones, sesiones de "tiempo para hablar" o información con fuentes de apoyo en las aulas o pasillos.
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Si un joven lo revela en clase, ofrezca empatía, invítele a hablar en un entorno más seguro y privado
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Si te piden que "no se lo digas a nadie", tendrás que dejar claro que eso no será posible y que tendrás que hablar con sus padres si es necesario
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Comprueba si hay otros adultos o compañeros de confianza con los que puedan hablar
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Escuche atentamente, sea paciente y amable y preste toda su atención.
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Comprueba tu lenguaje corporal para que el joven sepa que te estás centrando en él.
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Los niños con NEE (necesidades educativas especiales y discapacidad) pueden tener dificultades para articular sus sentimientos y pensamientos y pueden necesitar apoyo adicional.
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Remitir a otras fuentes de apoyo, por ejemplo, asesoramiento o líneas de ayuda.
